Paris, la eterna ciudad de amor, es un destino ideal para viajar en Octubre, cuando aún no ha comenzado el máximo frío y los insaciables turistas estivales ya se han marchado. Paris es sabor a queso, buen vino, inclinar la cabeza y sentirnos diminutos debajo de la Torre Eiffel, paseos por el Sena, ver el atardecer en le Sacre Coeur, subir y bajar cuestas por el barrio de los artistas mientras la música de un piano sale de algún bar y envuelve a los transeúntes.

 

Paris es arte en cada uno de sus esquinas: conocer las texturas de Van Gogh, Lautrec, Monet o Degas entre otros en el inigualable museo D’Orsay. Navegar en la historia del arte en el museo del Louvre, o descubrir la escultura a través de las obras de Rodain.  Paris son músicos y artistas callejeros, Hotel de Ville, olores, pequeños cafés en los que puedes sentirte como en una película. Paris es la plaza de la Opera y los Campos Elíseos, murmullos de un lenguaje melódico y a veces incomprensible.  Paris son luces nocturnas, Bastille y sus pubs, pasillos de metro, los jardines de Luxemburg o la Sorbonne. Paris es, sin lugar a dudas, esa ciudad a la que sabes que vas a volver.